Revista Psicoanálisis
Año 2004- Volumen XXVI
Nº 1/2: Encuadre. Actualizaciones clínicas

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Índice
Recordatorio del Dr. Terencio Gioia  

SAMUEL ARBISER
Una experiencia clínica inesperada: repensando los afectos

Resumen

RICARDO AVENBURG
Sobre el encuadre en psicoanálisis

Resumen

MÓNICA CARDENAL; HÉCTOR CLEIN; HÉCTOR KRAKOV; CLARA MARGULIS; SUSANA PIÑERO; LIDIA SCALOZUB
Historia del tratamiento psicoanalítico de la Sra. Oggi.
Tres ejes conceptuales que se entrelazan en un sueño clave

Resumen

GUILLERMO FERSCHTUT
El encuadre perpetuo, ma non troppo

Resumen

MARÍA CRISTINA FRAIGNE DE GALLO; ALEJANDRO GALLO; BERTA MANTYKOW DE SOLA
Encuadre, actitud analítica y contratransferencia

Resumen

BETTY JOSEPH
La complacencia como obstáculo

Resumen

CARLOS D. NEMIROVSKY
Encuadre, salud e interpretación. Reflexiones alrededor de conceptos de D. W. Winnicott

Resumen

GERARDO PASQUALINI
“Las” éticas y “los” encuadres

Resumen

MARÍA ISABEL SIQUIER; ALBERTO SOLIMANO
Reflexiones sobre el método psicoanalítico

Resumen

ALFREDO TORRES
Encuadre en la Asociación de los Analistas. Identidad psicoanalítica encuadrada

Resumen
ARTICULOS NO TEMATICOS

JACOB A. ARLOW; FRANCIS BAUDRY
“Madame Bovary” de Flaubert: un estudio sobre la envidia y la venganza

Resumen

BETTY BERGER
Acerca de la comprensión de ideaciones místicas y de autosuficiencia

Resumen
REVISTA DE LIBROS

R. HORACIO ETCHEGOYEN
Epistemología y psicoanálisis, de Gregorio Klimovsky

 

MIGUEL ALEJO SPIVACOW
Psicoanálisis: cambios y permanencias, de Hugo Lerner (complidador), R. Avenburg; H. R. Bianchi Villelli; L. Hornstein; H. Lerner; I. Lucioni; M. C. Rother de Hornstein; S. Sternbach; P. Ulanosky; M. Vecslir

ELIZABETH TABAK DE BIANCHEDI
Construyendo en/edificando sobre
Bion, editado por Robert M. Lipgar y Malcom Pines

 
Editorial


Psicoanálisis APdeBA - Vol. XXVI - Nº 1 - 2004 5 Desde los inicios del psicoanálisis, los analistas intentaron conceptualizar los aspectos de la técnica referidos a: situación, proceso y encuadre. Entre nosotros, por ejemplo, José Bleger consideraba al encuadre como un “no-proceso”, en el sentido de constituir las “...constantes dentro de cuyo marco se da el proceso”. También Joel Zac, remarcaba las estipulaciones constantes, invariantes, que aseguran un mínimo de interferencias a la tarea psicoanalítica.

La mayoría de las controversias relacionadas con el encuadre, giran en torno a esta dialéctica de constantes y variables. Los trabajos que se incluyen en este número son un reflejo de su vigencia y complejidad.

El método psicoanalítico se puede presentar con una completud y coherencia que parece no admitir variaciones y, al mismo tiempo, genera objeciones de ritualización y formalismo. En ese contexto, ¿es posible la ductilidad y elasticidad sin perder identidad?

Los cambios culturales y sociales, inciden sobre los nuevos desarrollos y aportes teórico-clínicos e impactan sobre el encuadre, lo modelan, y nos enfrentan con la necesidad de replantearnos los postulados tradicionales.

Así, el encuadre pensado como dispositivo permitiría proponerlo y adecuarlo en el caso por caso, y esto no sólo le va a dar su singularidad a cada psicoanálisis sino que, además, va a permitir dar cuenta de los valores de la época. Tiene sentido hablar, en este caso, de una pluralidad de “encuadres”.

Pero también puede ser concebido como un borde, una zona, un límite no lineal ni fijo, más bien umbrales de relativa fijeza, en EDITORIAL perpetua delimitación, una suerte de microfísica del límite. Encuadre bien atemperado, temperándose, gerundio que cada vez debe ir modulándose.

Lo que determina el encuadre sería la forma que adquiere cada análisis en particular, que no admitiría otros límites que la realidad interna y/o externa tanto del analizando como del analista. El proceso es lo que está en movimiento y la forma que tiene un proceso psicoanalítico deberá ser adecuada a su contenido; si el contenido es cambiante ¿puede la forma ser constante?

Desde otra perspectiva, ¿cuáles son las relaciones entre encuadre e institución? Dice J. Bleger: “Una relación que se prolonga durante años con el mantenimiento de un conjunto de normas y actitudes no es otra cosa que la definición misma de una institución. El encuadre es entonces una institución...” ¿Y qué decir del encuadre de las sociedades de los analistas? ¿Una persona adquiere la identidad psicoanalítica porque se ha formado como tal o porque lo ha hecho dentro de normas y reglas de una asociación psicoanalítica? ¿Se puede hablar de una identidad psicoanalítica encuadrada?

La objetividad ilusoria que se obtendría a través de la fijación de ciertas variables, queda relegada a un plano secundario si se concibe al encuadre como sinónimo de una relación analítica confiable y estable. El marco lo daría la posición del analista, su actitud analítica.

Es importante destacar la vinculación del encuadre con la contratransferencia. Para algunos es una guía que el analista tiene para restablecer la naturaleza del proceso psicoanalítico, que reposa en el encuadre. El análisis de la contratransferencia daría como resultado el mantenimiento del mismo. Otros piensan la contratransferencia como la suma de los prejuicios del analista, acerca de los cuales éste no tendría conocimiento. Los encuadres se concebirían como los lugares destinados a dar cuenta de esos prejuicios.

Los artículos que presentamos aquí, revelan esta diversidad de posturas. En ellos, los autores desarrollan sus puntos de vista acerca de la teoría y de la técnica psicoanalíticas. Estos trabajos son tributarios de una generación de obras anteriores que dieron y dan cuenta de uno de los pilares fundamentales de todo proceso psicoanalítico: el encuadre.

 

 
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