El autor discute el trabajo de D. Quinodoz
a la luz de la polémica
entre las ideas de género y las que sostienen la inconsistencia
de la
identificación sexual. Su crítica concluye subrayando
la importancia de
atender a la lógica implícita en la exploración
de lo propio del sujeto y de sus
predicados posibles. Desatenderla
lleva a formulaciones diagnósticas o a
aproximaciones interpretativas
que buscan o encuentran sostén en prejuicios
que resultan necesariamente substancialistas.
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