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El psicoanálisis
nace en la frontera
temporal que demarca
el inicio del siglo
XX. Pese a la ilusión
de respuesta forjada
por algunos, y a
la rigurosa búsqueda
en que otros continúan,
la realidad muestra
que la mente humana
permanece proponiendo
incógnitas.
Nace también en la
frontera entre la
neurología y la psiquiatría;
entre cambiantes
manifestaciones de
la ciencia, del arte
y de las ideologías.
Se va internando
luego en su propio
territorio, sin abandonar
ya jamás su identidad.
No quiere esto decir
que no sea reclamado
y reclame por el
concurso de otras
disciplinas. Tiene
como toda frontera
el doble sesgo de
permeabilidad y de
resguardo territorial.
Es un debate inacabado
(y quizás inacabable),
el que pretende delimitar
acerca de las propias
fronteras teóricas
y clínicas. Definir
más allá de sus parámetros
formales el qué es
o no es psicoanálisis,
son cuestiones que
desembocan en factores
ideológicos, pragmáticos,
de poder, sociales,
económicos. Otro
tanto podríamos decir
acerca de su estatuto
epistemológico, de
su relación con otras
disciplinas del pensamiento
y de lo terapéutico,
del arte, de la política,
de las religiones.
Transitamos en este
momento la frontera
de un nuevo siglo,
y por muchas razones
sigue siendo la obra
de Freud, un lugar
privilegiado desde
donde parten y se
irradian las diversas
maneras de abarcar
la mente humana.
Es como si la vigencia
atemporal del inconsciente
tuviese un remedo
en la presencia vigorosa
del creador del psicoanálisis,
como núcleo a partir
del cual se difunden
y ramifican las diversas
teorías que lo van
enriqueciendo.
Incluimos en el presente
volumen, los aportes
que forman parte
de las presentaciones
que son parte del
43º Congreso Internacional
de Psicoanálisis
APdeBA - Vol. XXV
- Nº 1 - 2003 5 Psicoanálisis:
“Trabajando en las
fronteras”; que tras
su suspensión en
la ciudad de Toronto,
tendrá su sede en
Nueva Orleáns, entre
el 10 y el 14 de
marzo del 2004.
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