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Año 2001 - Volumen XXIII Puede bajarlo gratuitamente clickeando aquí:
N° 3: Niñez. Símbolos en Juego Bajar en forma gratuita
 
Índice  


Eduardo Luis Casanova, Sonia Kleiman y Haydée Romero
Clínica psicoanalítica de familia con niños: enfermedad oncológica y vínculos en un enfoque interdisciplinario

Resumen

Beatriz Caso de Leveratto, Silvia Grinblat de Notrica y Eloísa Fermepin de Pisani
Incidencia de lo prenatal en el vínculo materno-filial. Reflexiones en torno a la adopción y a la fertilización asistida

Resumen

Charles W. Dithrich
Pseudología fantástica, disociación y espacio potencial en el tratamiento de niños

Resumen

R. Gabriel Ianni, Elena Kaplan y Hugo P. Failla
La biografía del niño relatada por los padres: ¿fuente u obstáculo para la interpretación?

Resumen

Susana Kuras de Mauer y Noemí May
El trabajo de la parentalidad: una lectura metapsicológica

Resumen

Raúl E. Levin
Acto fallido infantil y vocación psicoanalítica.

Resumen

Marita Manzotti
Para la lógica de la cura del autismo y la psicosis infantil, el valor de lo imprevisto está en su cálculo

Resumen

Donald Meltzer
Con respecto a signos y símbolos

Resumen

Osvaldo Angel Menéndez
Andamios Humanos

Resumen

Virginia Ungar
Imaginación, fantasía y juego

Resumen

Federico R. Urman
Algunos hallazgos diagnósticos en los niños con potencialidad o con enfermedad psicosomática instalada

 

Resumen
 
Editorial
Están en juego los símbolos. Juegan y en el juego producen repiques: significaciones. Son aptos para armar historias, para componer la trama psíquica, para soñar. La transformación de lo material, del hecho (accidente) en algo susceptible de armar un tejido, contar una historia, se produce cuando se ofrecen símbolos (cultura, palabra) mediante los cuales lo “crudo” del material se transforma en lo “cocido” de la historización. Esta transformación, si nos situamos en el proceso de transferencia-contratransferencia, se refiere a que lo desmesurado de las acciones pase por el ojo de la aguja analítica y pueda ser puesto bajo el dominio del proceso secundario. En este camino, dice Meltzer, la descripción de lo que pasa en la transferencia y en la contratransferencia es como un diálogo en espiral en el que se profundiza el juego simbólico hasta arribar a una “verdad” interpretativa. El acceso a esta descripción sólo es posible cuando analista y paciente pueden disponer de su experiencia emocional, ser “sinceros”: comunicar con verdad los sentimientos.
Puede haber símbolos que no juegan, o simplemente un escaso aporte simbólico en la crianza, con lo cual hay pobreza asociativa y por ende pobreza elaborativa. Puede también haber exceso: saturación del oído del analista por los relatos de los padres. La situación analítica, cuando se establece, brinda una contención que lleva a poder pensar. El “trabajo” de la parentalidad constituye el aporte simbólico necesario para que en el niño se produzca un “trabajo” de subjetivación. Y este “trabajo” puede transformar al niño en un arqueólogo-psicoanalista capaz de guardar por años el testimonio gráfico de un acto fallido a la espera de develar el misterio; los restos del pasado entran así a la trama simbólica, armando el recorrido de la identificación paterna hasta llegar a la vocación psicoanalítica.
El equipo de analistas detrás de la escena, ofreciendo un significante, opera como contenedor de los padres y como un soporte simbólico que permite desplegar la estrategia de la cura, produciendo con un acto psicoanalítico el efecto interpretativo necesario para dar lugar a una experiencia emocional. En este sentido, un Yo infantil frágil o traumatizado que no provee suficiente aporte simbólico se ofrece corporalmente como escenario de la enfermedad, marcando un borde entre el fenómeno de la enfermedad psicosomática y la enfermedad psicosomática como estructura. En los procesos de fertilización asistida hay una frontera inquietante entre el puro cuerpo y el psiquismo temprano; se trata de ayudar a la integración, en la mente de los padres, de “algo” (un hijo) que es vivido como ajeno. El observador de bebés también aporta su mirada comprensiva que al contener a los padres posibilita la integración simbólica de los bebés prematuros al proceso de formación de la familia.
La hipótesis winnicottiana del espacio potencial ilumina el concepto de pseudología fantástica y conduce inesperadamente a una confluencia con el concepto meltzeriano del surgimiento de la interpretación: la imaginación desbocada girando en el vacío, sin contenido, consigue, gracias a la atenta escucha analítica, generar contacto entre paciente y analista y de allí surge la comprensión, allí se arman la historia del vínculo y el entramado edípico. La creatividad también puede ser examinada a partir del juego y pone “en juego” a la imaginación y la fantasía: ¿qué es de cada una? ¿De dónde viene la creatividad?
 
Índice Acumulativo
       
Años 2000-2005
 
 
 
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