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| Revista Psicoanálisis |
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| Año 2001 - Volumen XXIII |
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| N° 2: Adolescencia. Historia y
Enigma. |
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Editorial |
| Extraña y fascinante época, que aún
no resuelve su enigma. El adolescente y su adolescencia convocan nuestro
interés. |
| ¿Qué pretende la sociedad de los adolescentes?
Que sean los autores del futuro de la humanidad, que salven el mundo,
que preserven los restos de un pasado esplendoroso, que hereden y
transmitan valores. Se insiste en la idea de que la juventud es el
mejor momento de la vida. Hoy en día pareciera que se ha convertido
en un territorio codiciado. Niños y adultos, se adolescentizan. |
| Los niños, sin las evidencias tranquilas
de la latencia -puente de contención, en el que la represión se asienta-,
aceleran el desarrollo prematuro de una pubertad psíquica sobre un
cuerpo biológico más sujeto a la acción que a la simbolización. |
| Los adultos realizan una fuga idealizada
hacia una adolescencia narcisista complaciente que, suponen, los pone
a resguardo de su vacío existencial y de su crisis de valores. La
edad adulta, conquista excitante, donde la renuncia a las certezas
abre el juego a la creación y a la liberación de un encierro defensivo
rígido, ya no es pensada como una bella etapa, sino como un estorbo.
Como si fuese peligroso y demasiado triste devenir adulto. |
| ¿Y cómo es vivir la adolescencia? Abrumada
por el proceso de transformación intrapsíquico que le imponen los
movimientos pulsionales inconscientes y las constelaciones edípicas,
la adolescencia pone a prueba teorías, creencias o convicciones antiguas
y las fuerza a revisión o confirmación. Alguna cosa cambia en lo vivenciado,
lo percibido, lo pensado, acompañando las modificaciones del cuerpo.
El adolescente puede transformar el pasado mientras lo está reexaminando,
identificando sus evasiones, distorsiones o mentiras y revelando sus
secretos. |
| Oscila entre la superioridad de su
nuevo mundo y sus nuevos valores con respecto al mundo de los adultos
y la fragilidad de ser una posibilidad. |
| "El mundo sólo empieza a estar claro
con uno mismo. Uno, hacia esa edad, hacia aquella edad, se siente
neto, definitivo, frente a la ambigüedad fundamental de las grandes
figuras ...lo cual no obstaculiza... para que uno, al mismo tiempo,
se sufra y experimente a sí mismo todo el día, se soporte en forma
de medusa, pulpo de indefinidos tentáculos, nebulosa versificante..." |
| "No otra cosa es la adolescencia que
ese estar maduro por un costado y verde por el otro, de modo que yo
podía sentirme perfilado, refulgente y neto frente a los dioses...,
pero al mismo tiempo me sentía invertebrado, desvaído y tonto..." |
| "Un adolescente es un proyecto de adulto
que fracasa todos los días para volver a empezar... Yo era pura posibilidad". |
| En el proyecto de su viaje a la adultez
en el que pierde cosas, cosas que hay que dar por desaparecidas del
tiempo de la infancia, puede sostener una memoria y una historia. |
| Embrollo de las identificaciones. Sentimiento
de vacío redescubierto, amenazado no sólo por las pérdidas sino también
por la facticidad de todo deseo, de toda representación, de todo acto.
Ante el vacío y la extrañeza surge el miedo. Ante la falla, la evasión.
Ligadura fecunda o ruptura catastrófica, ausencia de una vida de fantasía
y sueños enmascarada detrás de ciertas conductas adictivas, delictivas,
errantes, donjuanescas, alternativas posibles con las que acompañar
el proyecto de adulto que fracasa todos los días para volver a empezar. |
| Esta es la ilusión de goce, la inmediatez
sensorial con la que los adultos se identifican, y los descubrimos
"adictos a la adolescencia". Adicción que los desacredita o desacraliza
como figuras parentales por lo que pierden la capacidad para reconocer
límites entre las generaciones, entre lo verdadero y lo falso. ¿Y
con qué psicoanálisis contamos para trabajar actualmente con nuestros
adolescentes? |
| El psicoanálisis ha crecido. Hoy en
día un proceso analítico implica una postura abierta y curiosa por
parte del analista, atento a la pregunta, a la acción comunicativa,
en diálogo con el síntoma, no tanto en búsqueda de las causas sino
de los significados enigmáticos posibles. |
| Implica, además, una mirada orientada
hacia el pasado y sobre el futuro relacionados con un presente que
necesita atención, para que el adolescente pueda emerger con un espectro
más libre de opciones, con menos necesidad de una vía de escape impulsiva,
con mayor tolerancia a las incertidumbres. Cuando analista y paciente
encuentren juntos los nuevos puntos de anclaje con los que el adolescente
pueda situarse frente a sí mismo y al mundo, los sorprenderá no sólo
el disfrute del descubrimiento del sentido sino también el hallazgo
de lo novedoso. |
| Comité Editor |
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Índice Acumulativo |
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