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Año 2001 - Volumen XXIII Puede bajarlo gratuitamente clickeando aquí:
N° 2: Adolescencia. Historia y Enigma. Bajar en forma gratuita
 
 
Índice  
ADOLESCENCIA Y CLINICA  


Nora Barugel y Berta Mantykow de Sola
La acción comunicativa en el tratamiento de adolescentes

Resumen

Ana C. Bisson de Moguillansky
Errancias adolescentes: exilios y desexilios.

Resumen

B. Miguel Leivi
El síntoma en la clínica analítica

Resumen

Alfredo Ortiz Frágola
Crisis en la familia: la rebelión de los adultos


Resumen
RELATOS OFICIALES  


Raymond Cahn
Acerca del objeto y del sujeto del creer

Resumen

Florence Guignard
El psicoanalista y el adolescente. ¿Existe una especificidad de la formación para el ejercicio psicoanalítico con el adolescente?

Resumen

François Ladame
¿Para qué una identidad? O el embrollo de las identificaciones y de su reorganización en la adolescencia

 

Resumen
RELATOS OFICIALES  


Janine Chasseguet-Smirgel – Entrevista
Descriptores: Entrevista. Psicoanálisis.

 

Eglé Laufer – Entrevista
Descriptores: Adolescencia. Consulta terapéutica. Diagnóstico. Prevención. Recursos terapéuticos.

 

Robert Michels – Entrevista
Descriptores: Entrevista. Psicoanálisis. Psicoterapia. Transferencia.

 

 
RELATOS OFICIALES  


Mirta C. de Katz

Orientación vocacional. Enfoque psicoanalítico

 

Resumen
RELATOS OFICIALES  


Héctor Agustín Petrucci
Acerca del abordaje psicoterapéutico focal de la patología psicosomática

Resumen

Leonardo Wender
Una opción técnica frente al relato de un tipo particular de sueño. “El resueño”

 

Resumen
REVISTA DE LIBROS  


Delia Torres de Aryan
El sujeto y el otro. De la ausencia a la presencia, de Isidoro Berenstein

 

 
 
Editorial
Extraña y fascinante época, que aún no resuelve su enigma. El adolescente y su adolescencia convocan nuestro interés.
¿Qué pretende la sociedad de los adolescentes? Que sean los autores del futuro de la humanidad, que salven el mundo, que preserven los restos de un pasado esplendoroso, que hereden y transmitan valores. Se insiste en la idea de que la juventud es el mejor momento de la vida. Hoy en día pareciera que se ha convertido en un territorio codiciado. Niños y adultos, se adolescentizan.
Los niños, sin las evidencias tranquilas de la latencia -puente de contención, en el que la represión se asienta-, aceleran el desarrollo prematuro de una pubertad psíquica sobre un cuerpo biológico más sujeto a la acción que a la simbolización.
Los adultos realizan una fuga idealizada hacia una adolescencia narcisista complaciente que, suponen, los pone a resguardo de su vacío existencial y de su crisis de valores. La edad adulta, conquista excitante, donde la renuncia a las certezas abre el juego a la creación y a la liberación de un encierro defensivo rígido, ya no es pensada como una bella etapa, sino como un estorbo. Como si fuese peligroso y demasiado triste devenir adulto.
¿Y cómo es vivir la adolescencia? Abrumada por el proceso de transformación intrapsíquico que le imponen los movimientos pulsionales inconscientes y las constelaciones edípicas, la adolescencia pone a prueba teorías, creencias o convicciones antiguas y las fuerza a revisión o confirmación. Alguna cosa cambia en lo vivenciado, lo percibido, lo pensado, acompañando las modificaciones del cuerpo. El adolescente puede transformar el pasado mientras lo está reexaminando, identificando sus evasiones, distorsiones o mentiras y revelando sus secretos.
Oscila entre la superioridad de su nuevo mundo y sus nuevos valores con respecto al mundo de los adultos y la fragilidad de ser una posibilidad.
"El mundo sólo empieza a estar claro con uno mismo. Uno, hacia esa edad, hacia aquella edad, se siente neto, definitivo, frente a la ambigüedad fundamental de las grandes figuras ...lo cual no obstaculiza... para que uno, al mismo tiempo, se sufra y experimente a sí mismo todo el día, se soporte en forma de medusa, pulpo de indefinidos tentáculos, nebulosa versificante..."
"No otra cosa es la adolescencia que ese estar maduro por un costado y verde por el otro, de modo que yo podía sentirme perfilado, refulgente y neto frente a los dioses..., pero al mismo tiempo me sentía invertebrado, desvaído y tonto..."
"Un adolescente es un proyecto de adulto que fracasa todos los días para volver a empezar... Yo era pura posibilidad".
En el proyecto de su viaje a la adultez en el que pierde cosas, cosas que hay que dar por desaparecidas del tiempo de la infancia, puede sostener una memoria y una historia.
Embrollo de las identificaciones. Sentimiento de vacío redescubierto, amenazado no sólo por las pérdidas sino también por la facticidad de todo deseo, de toda representación, de todo acto. Ante el vacío y la extrañeza surge el miedo. Ante la falla, la evasión. Ligadura fecunda o ruptura catastrófica, ausencia de una vida de fantasía y sueños enmascarada detrás de ciertas conductas adictivas, delictivas, errantes, donjuanescas, alternativas posibles con las que acompañar el proyecto de adulto que fracasa todos los días para volver a empezar.
Esta es la ilusión de goce, la inmediatez sensorial con la que los adultos se identifican, y los descubrimos "adictos a la adolescencia". Adicción que los desacredita o desacraliza como figuras parentales por lo que pierden la capacidad para reconocer límites entre las generaciones, entre lo verdadero y lo falso. ¿Y con qué psicoanálisis contamos para trabajar actualmente con nuestros adolescentes?
El psicoanálisis ha crecido. Hoy en día un proceso analítico implica una postura abierta y curiosa por parte del analista, atento a la pregunta, a la acción comunicativa, en diálogo con el síntoma, no tanto en búsqueda de las causas sino de los significados enigmáticos posibles.
Implica, además, una mirada orientada hacia el pasado y sobre el futuro relacionados con un presente que necesita atención, para que el adolescente pueda emerger con un espectro más libre de opciones, con menos necesidad de una vía de escape impulsiva, con mayor tolerancia a las incertidumbres. Cuando analista y paciente encuentren juntos los nuevos puntos de anclaje con los que el adolescente pueda situarse frente a sí mismo y al mundo, los sorprenderá no sólo el disfrute del descubrimiento del sentido sino también el hallazgo de lo novedoso.
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