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Año 1998 - Volumen XX Puede bajarlo gratuitamente clickeando aquí:
N° 1: Psicoterapia Psicoanálisis Bajar en forma gratuita
 
 
Índice  
Bryce Boyer Resumen
Considerando la sesión como si fuera un sueño  
Yolanda Gampel Resumen
La metamorfosis del cambio  
Antonio Imbasciati Resumen
Una teoría psicoanalítica explicativa: la teoría del protomental  
Julia Kristeva
Sobre la extrañeza del falo o lo femenino entre ilusión y desilusión  
Thomas H. Ogden Resumen
Reconsiderando tres aspectos de la técnica psicoanalítica
Anna Ornstein y Paul H. Ornstein  
El proceso de la psicoterapia psicoanalítica: una perspectiva desde la psicología del self
Harold Searles Resumen
El papel de las expresiones faciales del analista en psicoanálisis y terapia psicoanalítica  
Hanna Segal  
Sudando por todos los poros  
Paul H. Ornstein  
Entrevista  
Vicente Galli, Guillermo Lancelle, Ricardo Nepomiachi e Inés Raitzin de Vidal  
Mesa redonda sobre psicoanálisis y psicoterapias  
 
Editorial
“Ustedes saben que el psicoanálisis nació como terapia; ha llegado a ser mucho más que eso, pero nunca abandonó su patria de origen, y en cuanto a su profundización y ulterior desarrollo sigue dependiendo del trato con enfermos. No pueden obtenerse de otro modo las impresiones a partir de las cuales desarrollamos nuestras teorías. Los fracasos que experimentamos como terapeutas nos ponen una y otra vez delante de tareas nuevas, y los reclamos de la vida real constituyen una eficaz defensa contra la hipertrofia de la especulación que, sin embargo, nos resulta imprescindible en nuestro trabajo. El psicoanálisis es realmente una terapia como las demás. Tiene sus triunfos y sus derrotas, sus dificultades, limitaciones, indicaciones. .... me inclinaría a decir que no creo que nuestros éxitos terapéuticos puedan competir con los de Lourdes. Son muchos más los seres humanos que creen en los milagros de la Virgen que en la existencia de lo inconciente. Pero atendiendo a la competencia terrenal, tenemos que cotejar la terapia psicoanalítica con los otros métodos de psicoterapia”.
Sigmund Freud, 1933
Desde hace décadas los psicoanalistas debaten cuáles son los requisitos que deben cumplir los tratamientos para ser considerados psicoanalíticos y cuáles para ser considerados psicoterapéuticos. Las definiciones sobre estos temas se dan en un amplio abanico, y abarcan desde las que toman en cuenta la práctica actual y señalan que psicoanálisis es aquello practicado por los analistas (Sandler J., 1984), a otras que jerarquizan el cumplimiento de todas la reglas de la técnica, incluida el número de sesiones, para considerar que un tratamiento psicoterapéutico es psicoanálisis. Indudablemente esta problemática es de los psicoanalistas y no de quienes buscan algún auxilio para la solución de su sufrimiento.
La práctica en los albores del siglo XXI plantea múltiples desafíos, uno de ellos es conservar el rol psicoterapéutico del que nació el psicoanálisis. Estamos lejos, en esta época, de poder mantener el ideal técnico que plantean los standards. Por ello, teniendo en cuenta los reclamos de la vida real, urge la tarea de remarcar aquello que es sustancial para el psicoanálisis, de lo que no lo es.
Hacer psicoanálisis en los albores del Siglo XXI plantea desafíos. En nuestro país estamos lejos de poder mantener el ideal técnico que plantean los estándares. Los analistas recurren entonces al rescate de aquellos conceptos teóricos y técnicos que dan el sustento al psicoanálisis. Para intercambiar puntos de vista sobre estos temas se organizó una Mesa Redonda donde participaron los Dres. V. Galli, G. Lancelle, R. Nepomiachi e I. Vidal. En ella los lectores encontrarán planteos, coincidencias e interrogantes en un intento comprometido de conceptualizar las similitudes y diferencias entre psicoterapia y psicoanálisis.
Thomas Ogden jerarquiza en su trabajo “Reconsiderando tres aspectos de la técnica psicoanalítica” la constitución del “tercero analítico” logrado por el clima de privacidad que reina en el análisis. Es así como el uso del diván, la regla fundamental y el análisis de los sueños son tres elementos del dispositivo analítico que posibilitarán los estados de reverie de ambos participantes. Este autor remarca la utilidad del uso del diván aun cuando los tratamientos sean de dos sesiones semanales.
La consideración de las defensas como protectoras del self, el valor de la empatía y las transferencias de objetos del self son considerados por Anna y Paul Ornstein como los aportes realizados por la psicología del self al psicoanálisis y la psicoterapia psicoanalítica. En su trabajo “El proceso de la psicoterapia psicoanalítica: una perspectiva desde la psicología del self”, unen las viñetas clínicas con la exposición teórica en forma clara, mostrando su idea del continuum que existe entre psicoterapia psicoanalítica y psicoanálisis.
También Paul Ornstein, en la entrevista que se le realizara en octubre del 97, además de lo inefable del contacto personal, ofreció la misma claridad y sinceridad. Respondió a las preguntas que se le formularon mostrando la articulación teórico clínica que se puede lograr desde la perspectiva de la psicología del self. El relato de su propio desarrollo teórico, primero como discípulo de H. Kohut y luego como difusor de su pensamiento nos brinda un panorama mundial donde estas ideas han germinado.
Harold Searles en su trabajo “El papel de las expresiones faciales del analista en psicoanálisis y terapia psicoanalítica”, presenta un tema importante pero escasamente tratado en la literatura. Además de señalar la relevancia que tienen en el tratamiento de pacientes borderlines, donde las expresiones del rostro del analista pueden ser usadas como un puente para salir del autismo y establecer una relación simbiótica, son consideradas también de gran valor en el tratamiento de todo paciente, use o no el diván. La exposición de varios casos clínicos –mostrados con gran franqueza– y la experiencia y teorización original de su autor, enriquecerá al lector en la capacidad de observación de estos fenómenos.
Bryce Boyer en su contribución “Considerando la sesión como si fuera un sueño” traslada las concepciones sobre el análisis de los sueños –expresión inconciente de un deseo infantil reprimido que lleva a las nociones de inconciente y proceso primario– a la actividad del consultorio. Su articulación con el dispositivo analítico favorece la comprensión de los pacientes regresivos.
Hanna Segal en “Sudando por todos los poros” expone el final de análisis de un paciente que había tenido en los inicios del mismo una profusa y desagradable transpiración. Valiéndose de las teorizaciones kleinianas le encuentra a la reactualización del síntoma nuevos significados. Tenemos aquí una muestra del trabajo analítico clásico realizado con un paciente por varios años, con cinco sesiones semanales.
Yolanda Gampel, psicoanalista argentina radicada en Israel, en “La metamorfosis del cambio” aporta su elaboración personal del proceso analítico, su naturaleza y objetivos. Ubica el lugar del analista como el de un mediador intuitivo entre el sufrimiento psíquico del ser humano y una cultura que provee menos certidumbres que antaño. Aporta una visión humanística del proceder analítico, influida por los textos bíblicos.
Julia Kristeva profundiza en “Sobre la extrañeza del falo o lo femenino entre ilusión y desilusión” la relación de la mujer con el falo, en la que se afirma su dimensión bisexual. Bajo la doble perspectiva de éste como ilusorio y en su presencia real, se sella el destino de la femineidad. Traza un camino que va desde la identificación andrógina al mismo a la maternidad para llegar a hacer de esa relación el resorte del ateísmo y la creatividad.
Como un aporte especialmente escrito para Psicoanálisis, Antonio Imbasciati nos hizo llegar su trabajo “Una teoría psicoanalítica explicativa: la teoría del protomental”. Este autor italiano, tomando en cuenta las relaciones objetales y los desarrollos de Bion, considera que el psicoanálisis debe explicar el funcionamiento mental utilizando los modelos que actualmente proveen la cibernética y las neurociencias, así como Freud en su comienzos utilizó los de la física.
Esperamos que este número responda algunos interrogantes que la práctica actual nos plantea, dejando abierto el camino a nuevas respuestas personales e institucionales.
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Índice Acumulativo
     
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