Revista Psicoanálisis
Año 1996 - Volumen XVIII
N° 2: Adicciones.
 
 
Índice  
Bernard Brusset
Anorexia mental y toxicomanía  
Descriptores: Anorexia. Bulimia. Adicciones. Adolescencia.
Susana Dupetit Resumen
La mirada del tigre: acerca de la transferencia en pacientes adictos
Elsa H. Garzoli Resumen
La adicción de transferencia. Acerca del análisis de una paciente alcohólica
Jorge Luis Maldonado Resumen
Sobre la patología del alcoholismo y la drogadicción en la experiencia psicoanalítica
Wayne A. Myers  
Comportamiento sexual adictivo
Descriptores: Adicciones. Contratransferencia. Depresión. Psicofármacos. Sexualidad.
 
Juan D. Nasio
Entrevista  
Descriptores: Acto. Contratransferencia. Dolor. Forclusión. Goce. Inconciente. Psicoanalista.
María Adela Ríos y Carlos Ríos Resumen
Organización narcisista, insinceridad y vacuidad en la adicción
David Rosenfeld Resumen

Nuevas teorías sobre drogadicción. Autismo y drogadicción

 
Philippe Gutton  
Supervisión  
Descriptores: Adicciones. Caso clínico. Supervisión. Transferencia.
 
   
 
Editorial
...La vida, como nos es impuesta, resulta gravosa: nos trae hartos dolores, desengaños, tareas insolubles. Para soportarla, no podemos prescindir de calmantes. Los hay, quizá, de tres clases: poderosas distracciones, que nos hagan valuar en poco nuestra miseria; satisfacciones sustitutivas, que la reduzcan, y sustancias embriagadoras que nos vuelvan insensibles a ellas. Algo de este tipo es indispensable...
...Los métodos más interesantes de precaver el sufrimiento son los que procuran influir sobre el propio organismo. Es que al fin todo sufrimiento es sólo sensación, no subsiste sino mientras lo sentimos, y sólo lo sentimos a consecuencia de ciertos dispositivos de nuestro organismo. El método más tosco, pero también el más eficaz, para obtener este influjo es el químico: la intoxicación.
Sigmund Freud. (El malestar en la cultura).
Circunstancias sociales, por todos conocidas, hacen que estas afirmaciones vertidas por S. Freud en 1930, no sólo sean actuales, sino que demandan respuesta de diferentes disciplinas.
No podemos soslayar el referirnos a aquellas circunstancias que son esencia y estímulo para lo adictivo, lo toxicómano, lo embriagador. Al decir de Freud en el mismo ensayo ...uno no puede apartar de sí, la impresión de que los seres humanos suelen aplicar falsos raseros; poder, éxito y riqueza es lo que pretenden para sí y lo que admiran en los otros, menospreciando los verdaderos valores de la vida... Sabemos hoy que los medios de comunicación tienen una penetración por entonces inimaginada. Sabemos también cuánto de esta filosofía de solución facilista del padecimiento y la miseria humana es impulsada por poderosas fuerzas económicas. Aquéllas que controlan la farmacología tratan de ampliar su ya cuantioso mercado incidiendo sobre las opciones de sus potenciales clientes y los agentes de la salud de los que aquellos dependen. El desarrollo de la ciencia actual puede, entonces, ser utilizado para ampliar la falsa antinomia entre lo biológico y lo psíquico. El tóxico embriagador al que hacía mención Freud, puede ser potenciado en sus efectos y aún vestirse con otros ropajes. Es en esta encrucijada en donde se plantean las cuestiones a las que nuestra disciplina, entre otras, puede y debe aportar.
Los trabajos que entregamos intentan inteligir esta problemática desde el psicoanálisis, partiendo de la práctica clínica y ofreciendo sus conclusiones en la teorización y la instrumentación técnica.
En su experiencia clínica en adicciones, particularmente con pacientes alcohólicos, Jorge Maldonado observa que en el vínculo transferencial, tras una aparente pasividad, subyacen intensos mecanismos de naturaleza proyectiva. Señala la patología narcisista de estos pacientes: “ésta se constituye como defensa ante las angustias depresivas”... Describe una particular forma de escisión del objeto que conduce a la cosificación del mismo. La gratificación pulsional es una técnica para obtener efectos emocionales en el objeto. Considera el uso privilegiado de la actitud exhibicionista de estos pacientes, diferenciando distintos tipos de la misma.
En el artículo “Anorexia Mental y Toxicomanía”, Bernard Brusset propone considerar el rechazo anoréxico como la última solución para preservar los límites del Yo. Emparenta la preocupación incesante por el acto alimentario con el consumo de tóxicos y se interroga sobre el status metapsicológico del acto y de la representación del acto. La noción de adicción es considerada, por el autor, como un destino de la pulsión que puede ser enfocado como una “realización alimentaria” del deseo por una parte, o como regulaciones narcisistas por otra. Destaca el valor de la contención, soporte y mediación del entorno, así como del encuadre psicoanalítico o institucional, para hacer más tolerables los fantasmas de estas formas de transferencia.
Al describir el análisis de una paciente alcohólica, Elsa Garzoli revisa anteriores concepciones de su experiencia en este tema y desde sus referentes teóricos describe la “adicción de transferencia” como una forma específica diferenciada de la perversión de transferencia, confrontando con otros autores que las consideran aunables.
A través de un material clínico que transmite intensamente el clima emocional en el que transcurre el tratamiento, Susana Dupetit caracteriza aspectos relevantes de la transferencia adicta y enfatiza la utilización de la contratransferencia. Sugiere recomendaciones técnicas acerca de la formulación de las interpretaciones que ayudan a preservar la “integridad física” del analista. Recomienda detectar la respuesta que sigue a la interpretación, cuando ésta expresa el conflicto psíquico.
María Adela Pozzi de Ríos y Carlos Ríos abren nuevas perspectivas teóricas con respecto a esta patología a través de la presentación clínica de un paciente que escapa a las modalidades grupales de conducta de los adictos. Los autores estudian la relación entre “insinceridad” y “vivencia de vacuidad” mostrando cómo la organización narcisista adicta está vigente y es observable, tanto en el material de las sesiones como en los sueños y en la transferencia.
Al referirse a este tipo de pacientes, David Rosenfeld continúa el desarrollo de conceptos que ya había adelantado en la entrevista publicada en Psicoanálisis en 1992. Desde su amplia experiencia categoriza diversas estructuras psicopatológicas y los consecuentes fenómenos clínicos. El autor destaca el valor de la instrumentación técnica de la contratransferencia y la considera la “vía regia” para la comprensión de la fenomenología adicta. Paralelamente, desarrolla ideas acerca del concepto de esquema corporal primitivo psicótico, así como sobre la noción de vida, muerte y suicidio en pacientes adictos.
El autor Wayne Myers fundamenta su preferencia de no incluir en un mismo grupo a las adicciones, perversiones y desórdenes sexuales obsesivo-compulsivos. Considera que en las adicciones hay una distintiva búsqueda de estimulación del estado de ánimo para neutralizar los sentimientos depresivos. El suyo es un artículo enmarcado dentro de una concepción psicoanalítica que incluye parámetros activos. Ejemplifica su postura técnica a través de las vívidas y emotivas descripciones de dos casos clínicos en los que señala las implicancias transferenciales y contratransferenciales.
La interesante entrevista que Juan D. Nasio concedió a nuestra revista, en su visita de este año a Buenos Aires, nos permite pensar las adicciones y otros temas que surgieron en el diálogo con la Comisión de Publicaciones.
Philippe Gutton nos brinda su visión del caso Laura en la supervisión que realizó este año en APdeBA. Recordamos a nuestros lectores que este material clínico fue supervisado también por Betty Joseph, y publicado en Psicoanálisis, en el número “Diálogos clínicos con Betty Joseph”.
Tulio Righetti
Aminta Savarese
Eliseo Storani
 
 
 
Índice Acumulativo
     
Años 1990-1999
   
 
 
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