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| Revista Psicoanálisis |
| Año 1995 - Volumen XVII |
| N° 2: Los Instrumentos del Psicoanalista |
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Editorial |
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| Con este número de la revista queremos acentuar
una concepción del psicoanálisis que pensamos le es inherente y que,
lejos de considerarlo un fin en sí mismo, lo sitúa como un medio para
operar y producir efectos, efectos terapéuticos. |
| No sólo contamos con las indicaciones metodológicas
freudianas acerca de que el basamento del edificio teórico lo constituyen
las observaciones, sino que sabemos que los conceptos teóricos, desde
los más tempranos hasta aquellos que implicaron cambios fundamentales
en la teoría, nacieron en su gran mayoría de la clínica. |
| El psicoanálisis se nutrió de una praxis y hacia
ella pensamos que debe dirigirse. Concebir la importancia del psicoanálisis
de este modo, implica jerarquizar tanto las nociones ligadas a la
clínica y a nuestro proceder técnico, como a los conceptos teóricos
más generales que nos permiten ubicarnos en la lógica de los procesos
inconcientes. |
| Con este espíritu, hoy ofrecemos a nuestros lectores
trabajos de autores contemporáneos que se caracterizan por el distinto
énfasis que ponen en diversos aspectos de la técnica y de la teoría,
en un afán de dotar a nuestra disciplina de una mayor eficacia. |
| Isidoro Berenstein diferencia el contexto del psicoanálisis
individual del psicoanálisis de pareja y familia. |
| A través de una disfunción de la escritura de un
niño y de una sesión de familia nos acerca al análisis del vínculo
familiar. En éste, la interpretación es el instrumento terapéutico
que tiene a su cargo reordenar las posiciones de cada yo en la estructura
familiar inconciente. De este modo se produce la liberación del sufrimiento
derivado de ocupar lugares no prescriptos ni permitidos. |
| En el trabajo de Christopher Bollas podemos observar
el grado de su compromiso con el uso de la contratransferencia para
entender la transferencia del paciente. Imagina que la “contratransferencia”
de Freud consigo mismo ha sido el origen de la asociación libre. El
creador del psicoanálisis habría proyectado en la asociación libre
del paciente, la experiencia de la contratransferencia vivenciada
en su autoanálisis. |
| En un vívido relato del tratamiento de un esquizofrénico,
expone la regresión que se produjo en él mismo como producto de lo
sabido no pensado, que una vez procesado necesita ser significado
y luego interpretado. |
| Alberto Eiguer ofrece un tema poco frecuentado:
la forma de la interpretación. Con el humor en la interpretación destaca
la enunciación de la misma, el estilo del analista, su arte. |
| El interés por el humor y su oportunidad reside
en la posibilidad que brinda de desarticular material impenetrable
y contrainvestido, material intelectualizado. |
| El autor presenta cuatro pacientes en los que aborda
los temas esenciales del nacimiento, el sexo y la muerte a través
de su interpretación por el humor. |
| Andrés Fractman revaloriza la construcción y señala
la importante contribución que ésta presta al necesario énfasis en
la historización que implica la singularidad de cada paciente. |
| Se detiene en el aporte de la construcción al campo
del más allá del principio del placer. En la psicosis, la cesión de
sentido prestada por la construcción complementa la pérdida de las
estructuras de significación. |
| Jean Laplanche, con el trasfondo de su teoría de
la seducción generalizada y la importancia que otorga a la alteridad
en la constitución del infans, se refiere al tema de la responsabilidad
y de la respuesta que el ser humano está conminado a dar. |
| Crítico de Freud en cuanto a la pulsión de muerte
–el eje de su pensamiento es que la violencia humana es sexual–, sostiene
que así como el pequeño hubo de responder, pasivo y desarmado, a mensajes
imbuídos de una sexualidad enigmática, también el adulto sigue sometido
a responder a una “extranjería de lo sexual”. |
| Para Miguel Leivi el psicoanálisis, desde sus orígenes
y en su fundamento, está hecho de palabras y su proceder consiste
en el intercambio de las mismas. |
| La transferencia, término que expresa literalmente
la esencia de la metáfora, presupone la estructuración de la palabra. |
| Pero, como no todo puede ser dicho, el silencio
señala un tope al análisis. Muy lejos de pensar que la contratransferencia
traspone el límite que impone el silencio, el autor cuestiona a los
analistas que tratan de suplir las asociaciones del paciente con las
propias vivencias y asociaciones. |
| A propósito del analista y sus resistencias, Benito
López se refiere a la actitud analítica en la cual discrimina la receptividad,
base de la comprensión psicoanalítica que permitirá la construcción
y comunicación de la interpretación. La atención flotante está dirigida
tanto al material del paciente como a la contratransferencia del analista;
ésta en ocasiones, puede ser fuente de perturbaciones. |
| El proceder del analista no debe rebasar la relación
discursiva, ya que en ello y en mantener el vínculo K (de Bion) reside
la verdadera abstinencia y ética psicoanalítica. |
| Nuestra habitual sección dedicada a Supervisiones
está representada en este número por el relato que realizó Alfredo
Painceira para el II Congreso Argentino de Psicoanálisis, celebrado
este año en Mendoza. |
| En su Introducción, Painceira nos dice que le preocupa
la dimensión terapéutica del psicoanálisis. A su entender, es el olvido
de esta dimensión lo que ha llevado a la crisis de la práctica psicoanalítica. |
| Consecuente con sus ideas, la mayor parte de su
exposición está dedicada al análisis del material clínico propuesto
a los disertantes y que él encaró a la manera de una supervisión |
| Janine Puget se aboca a diferenciar las nociones
de relación objetal y de vínculo, las que suelen no distinguirse en
la literatura psicoanalítica. |
| La presencia del otro en el vínculo es imprescindible
no sólo para la constitución del sujeto sino para configurar un presente
y un futuro. Esta presencia del otro es fuente de angustias y conflictos
específicos. |
| El análisis de la autora a lo largo del trabajo,
circunscribe un concepto de paciente cuya consecuencia instrumental
es la extensión del psicoanálisis al tratamiento de la familia, la
pareja y el grupo. |
| Gail Reed encara el tema de la construcción surgida
de la intimidad del proceso analítico y acentúa la trascendencia de
su explicitación. |
| Nos ofrece un caso clínico en el que logra transmitir
el valor de la construcción y la necesidad de su rescate como instrumento
terapéutico. |
| La autora resalta asimismo las formas retóricas
que constituyen la metáfora y la metonimia, a la par que aporta al
tema del recuerdo encubridor y del sueño en el sueño. |
| Elizabeth Roudinesco nos proporciona, a modo de
recordatorio del fallecimiento de Serge Leclaire, una biografía de
esta personalidad señera del psicoanálisis y nos brinda una rápida
visión de parte de la historia del movimiento psicoanalítico francés.
Vaya como nuestro respetuoso homenaje. |
| Valeros, Benhamú Aserraf y Castaño Blanco, a través
del tratamiento de un paciente grave plantean las limitaciones de
la interpretación discursiva y la necesidad de apelar a técnicas de
juego. Estas técnicas permiten la creación gradual de un campo virtual
de juego; a partir del mismo se expresan intensas necesidades de dependencia
que sólo progresivamente evolucionarán a la aceptación de la frustración.
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| Pablo Grinfeld |
| Norma Slepoy |
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Índice Acumulativo |
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